Tal día como hoy hace ya seis años el mundo perdió para siempre el son cubano. Echo de menos ver la sonrisa siempre joven de Compay Segundo, su puro habano en la mano, siempre impecablemente vestido con su traje y su sombrero, su hablar pausado y siempre sabio. Cuando veía a Compay siempre pensaba: “Ahí va un auténtico caballero cubano”. El 14 de julio de 2003 nos dejó para siempre, para desolación de sus millones de admiradores, que hubiésemos querido que superara en longevidad a su venerable abuela.
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De Alto Cedro voy para Marcané
llego a Cueto, voy para Mayarí.
El cariño que te tengo
no te lo puedo negar
se me sale la babita
yo no lo puedo evitar.
Cuando Juanica y Chan Chan
en el mar cernían arena
como sacudía el jibe
a Chan Chan le daba pena.
Limpia el camino de paja
que yo me quiero sentar
en aquél tronco que veo
y así no puedo llegar.
De Alto Cedro voy para Marcané
llegó a Cueto voy para Mayarí.
Etiquetas: cuba, efemérides, Música, Personajes
Esta paradisíaca playa cubana conocida como Playa Girón, situada en la Bahía de Cochinos, fue el escenario de uno de los acontecimientos bélicos más importantes en la América del siglo XX. El 17 de abril de 1961, miles de mercenarios entrenados y pagados por los Estados Unidos desembarcaron aquí con el objetivo de derrocar al recién estrenado régimen comunista de Fidel Castro.
Para conseguir este objetivo disponían de abundante material bélico, barcos, bombarderos y armamento. Sin duda, pensaban que el relativamente novato ejército revolucionario cubano no podría resistir a tropas bien entrenadas una vez que hubieran asegurado una cabeza de playa. El plan era resistir en la isla al menos 72 horas, para que el gobierno estadounidense pudiera reconocer a un “gobierno provisional” anticastrista y prestar su ayuda militar abiertamente, sin que la operación fuese tomada por una invasión a otro país soberano. Por lo visto, en los años 60 los Estados Unidos aún respetaban al menos las formas (ya que el fondo jamás lo respetaron) de la legalidad internacional, y por otro lado, no querían enfrentarse abiertamente con un país aliado de la aún potentísima Unión Soviética.
Poco podían esperar que la resistencia cubana a la invasión se convirtiera en algo cercano a lo épico. La contraofensiva de la vetusta aviación cubana y de su artillería consiguió echar a pique o dañar seriamente los buques de apoyo donde el ejército mercenario transportaba la mayor parte de su armamento pesado y su logística, además de derribar a un buen número de bombarderos B-26 que participaban en la operación. Con su abastecimiento destruido, los invasores pronto se vieron reducidos a bolsas de resistencia que sería rápidamente neutralizadas por el ejército revolucionario.
Es un hecho reconocido históricamente que los invasores anticastristas esperaban el apoyo militar de los Estados Unidos; sin embargo, dicho apoyo jamás se produjo. La invasión de Bahía de Cochinos sería llamada la “Traición de Bahía de Cochinos” por el colectivo anticastrista, que consideró que el gobierno de John F. Kennedy les dejó tirados en el peor de los momentos. La invasión se saldó con 115 muertos en el bando anticastrista y 176 reconocidos por el gobierno cubano. Además, se hicieron 1.189 prisioneros que posteriormente fueron canjeados a los Estados Unidos por alimentos y medicinas.
Durante años se ha especulado con la posibilidad de que esta “traición” a los anticastristas podría ser el origen de la conspiración que culminó con el asesinato del presidente Kennedy, si bien este extremo nunca ha llegado a demostrarse.
El resultado de este fracaso militar estadounidense fue un claro reforzamiento de la figura de Fidel Castro y de su régimen en la Isla (está claro que nada une tanto a un pueblo como un enemigo exterior, y los dictadores siempre lo han sabido utilizar en su provecho). Posteriormente, en los acuerdos entre EEUU y la URSS tras la Crisis de los misiles cubanos, una cláusula comprometía expresamente a los Estados Unidos a no intentar ni financiar una nueva invasión de la Isla. Puede que sin este desgraciado episodio de la Historia, el régimen de los Castro se hubiera disuelto hace tiempo. ¡Quién sabe!
(Imagen: Playa Girón; fotografía de Jan Erik Johnsen)