Casi desde los días del desembarco en Normandía, los Estados Unidos se dieron cuenta de que el futuro de la aviación militar -por lo menos en lo que a cazas de superioridad aérea se refería- pasaba por los motores a reacción. La Alemania nazi había conseguido formar escuadrones de cazas Me-262 impulsados por turborreactores. Aunque estos se demostraron muy superiores a los cazas convencionales de hélice, no pudieron dar un giro significativo a una guerra que estaba perdida desde la debacle alemana en Rusia. Para los pilotos aliados, sin embargo, supuso todo un problema enfrentarse a aparatos que eran capaces de superar la velocidad del más rápido de sus cazas en casi 200 km/h. Al terminar la guerra, los Me-262 habían obtenido un ratio de derribos de casi 1:5 a su favor.
Pero este salto tecnológico en la aviación militar fue rápidamente asumido por las potencias vencedoras, las cuales, vencido el enemigo nazi, pasaron casi al instante de ser aliados a convertirse en enemigos irreconciliables. La guerra fría entre el capitalismo norteamericano y el comunismo ruso estaba empezando. En 1945, ambas potencias sabían que necesitaban un avión capaz de obtener la superioridad aérea sobre cualquier aeronave existente en aquel momento, y aprendiendo de los progresos alemanes, se dedicaron a construir un avión de caza a reacción que les ofreciese la deseada supremacía en el aire. La Unión Soviética diseñó y construyó el Mig-15, mientras los Estados Unidos hicieron lo propio con el North American F-86 Sabre.
Tal día como hoy, 1 de octubre, en 1947, emprendía el vuelo el primer prototipo del F-86 Sabre. Su homólogo ruso lo haría en diciembre de ese mismo año. Ambos aparatos demostraron ser rápidos, ágiles y muy maniobrables en combate, y durante la siguiente década se enfrentarían en multitud de ocasiones. Además de sus demostradas capacidades como caza, el Sabre era capaz de efectuar misiones de bombardeo en picado, lo que le convertía en una de las aeronaves más capaces de su época.
La Guerra de Corea estallaba sólo tres años más tarde, en 1950. Las fuerzas norcoreanas, apoyadas por tropas chinas y pilotos rusos, trataban de conquistar el territorio de Corea del Sur y asimilarlo a la esfera de influencia comunista en Asia. Fue durante esta guerra en la que los Sabre y sus pilotos norteamericanos tuvieron que poner en práctica todas sus habilidades en combate contra los bien entrenados pilotos rusos, chinos y coreanos y sus aviones Mig-15. Aunque la guerra terminó en 1953 con una frágil tregua -que aún se mantiene hoy igual de frágil que entonces- el Sabre demostró ser un aparato más completo que su competidor ruso, obteniendo un ratio de 1:3 en aviones derribados respecto al Mig-15. Durante la década de los 50 y 60 el Sabre participó en varios conflictos armados alrededor del mundo, como por ejemplo en la guerra entre India y Pakistán o en las escaramuzas entre la China comunista y la China nacionalista de Taiwan. Este avión fue adoptado por multitud de países, entre ellos España, donde permaneció en el servicio activo entre 1955 y 1973.
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