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15 Ene 10 ¡Esto es un sindiós! (XXVIII): Galgos abandonados

A lo largo de esta semana me he cruzado en diferentes carreteras de la provincia de Sevilla con cuatro perros abandonados, todos ellos galgos. A algunos ha sido complicado esquivarlos para no pasarles el coche por encima, mientras otros aparecieron simplemente deambulando por las cunetas, con ese eterno aire de hambrientos que tienen estos perros. Uno de ellos fue atropellado justo delante de mi coche por otro vehículo en la autovía A-4, y le vi chillando de dolor, arrastrando la pata herida por el golpe entre los coches que pasaban a su lado a toda velocidad. Era imposible pararse en la autovía para recoger al perro, porque el riesgo de tener un accidente era más que evidente, y eso aumenta aún más mi sensación de impotencia ante esta situación.

¿De dónde vienen estos perros? ¿A qué viene tanto galgo abandonado en la carretera?

Un grupo de galgos buscan comida entre la basura. Imagen: Foro-ciudad.

No soy cazador, y desconozco todo lo que se mueve en el mundo de la caza. He tenido que buscar por internet la respuesta a esta proliferación de galgos abandonados: al parecer, en esta época del año termina la temporada de caza con galgos, y los que hasta entonces fueron útiles herramientas para tan sano y ecológico (¿?) entretenimiento, empiezan a convertirse en molestos seres que consumen alimento, espacio y tiempo de sus cuidadores sin reportar beneficio alguno.

Supongo también que los dueños de estos perros abandonados habrán descartado a sus ejemplares más viejos, aquellos que ya no rinden como antes, y que conservarán a los jóvenes para la temporada siguiente. Quisiera suponer también que estos cazadores enseñarán a sus hijos las artes de su deporte favorito: cómo llevar las rehalas de perros, dónde soltarlos, cuándo entrenarlos para que estén en forma, etc. Me gustaría que sus hijos aprendieran también la lección de cuándo y cómo abandonar a un ejemplar viejo que ya no sirve para nada, y ahorrarse así su manutención, sobre todo porque espero que, en lugar de aplicar esta obtusa sabiduría a los inocentes perros, la aplique a su despiadado padre cuando sea viejo.

Galgo ahorcado. Imagen: Infojardín.

Pero lo que me gustaría, sobre todo, es que el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) aplicara la ley con todo rigor, exigiendo a los propietarios de rehalas que identificaran a todos y cada uno de sus animales con el obligatorio chip, imponiendo a los infractores las multas que prevé para ellos la ley. No es de recibo que cada año se perpetre esta cruel carnicería con miles de perros en España: perros abandonados a su suerte por las carreteras, ahorcados en los árboles o condenados a morir de hambre y sed atados a un árbol o a una valla. No voy a decir que todos los cazadores tengan este detestable comportamiento, pero sí diré que esto sucede porque una minoría de desalmados actúa con el silencio cómplice del resto de ellos. Si esta es la consecuencia directa del deporte de la caza, más vale prohibir una actividad tan atroz como esa.

Algunos enlaces sobre la masacre de galgos:

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24 Nov 09 ¡Esto es un sindiós! (XXVII): La vacuna que nadie se quiere poner

Cuando Edward Jenner descubrió las propiedades inmunológicas de la inoculación de antígenos de la enfermedad de la viruela, lo que vulgarmente se ha dado en llamar “vacuna”, abrió a un mundo agradecido la posibilidad de librarse de terribles enfermedades que habían diezmado a los hombres durante toda la Historia humana. Poco podía imaginar Jenner que, más de un siglo después de su asombroso descubrimiento, y a pesar de los grandes avances científicos, la gente desconfiaría de quienes les ofrecen la vacuna contra la modalidad de gripe conocida como “A-H1N1″.

Seguro que se sorprendería, pero evidentemente, tendría que comprender que la sociedad del siglo XXI no es la misma del siglo XIX. Antiguamente la gente tenía la sana costumbre de “morirse por las buenas”, y la mayor parte de las veces, ni se llegaba a saber de qué se había muerto uno. Hoy poco menos que exigimos a los médicos un diagnóstico acertado e inmediato, y una cura rápida de nuestras enfermedades, como si éstas no fueran sino incómodas molestias que nos impiden continuar con nuestras ajetreadas vidas. La autoridad de los médicos se ha visto además socavada como ha sucedido con los maestros de escuela, y no son pocos los casos de agresiones al personal facultativo por parte de pacientes descontentos con la progresión de sus enfermedades.

Para colmo de males, vivimos actualmente en lo que se ha dado en llamar “sociedad de la información”, aunque podría decirse mejor que ésta es una “sociedad de la desinformación”. Los bulos, mentiras y medias verdades sesgadas tienen un lugar predominante en este mundo del conocimiento globalizado, y se transmiten a una velocidad muy superior a la de la información veraz y contrastada. Aunque los medios de comunicación tradicionales acostumbran a culpar de esto a Internet y a los canales de comunicación “alternativos”, lo cierto es que dentro de la profesión periodística se han relajado las formas y se ha abandonado la ética en pos de un mayor beneficio económico. Al auge de la televisión-basura hay que unir el incontestable triunfo del periodismo-basura, cuyos tentáculos amenazan incluso a los medios más reputados.

¿A qué viene todo esto? Pues muy sencillo: son los medios de comunicación tradicionales y su afán de convertir en noticia de portada lo que no merecería una reseña en las páginas centrales de un diario los que han envenenado todo este asunto de la gripe-A, provocando una oleada de escepticismo entre la ciudadanía con consecuencias imprevisibles.

Nadie duda hoy en día de que la gripe-A es una pandemia: una enfermedad a nivel planetario a la que está expuesta el conjunto de la población humana. Esto podría ser un dato alarmante, de no ser porque anualmente la humanidad se enfrenta con diferentes cepas de virus de la gripe, que casi siempre constituyen pandemias. ¿O es que hay alguien que esté a salvo de pillar la gripe? Sin embargo, en el caso de la gripe A, los medios han retratado el problema como un riesgo catastrófico para el mundo, agitando desde el primer momento el fantasma de la gripe de 1918 que causó millones de muertos. Ni siquiera han esperado a conocer los datos de mortalidad de esta enfermedad (que al final han resultado ser semejantes e incluso menores que los de la gripe estacional), sino que han lanzado su mensaje alarmista, y los gobiernos de todo el mundo se han apresurado a hacer bandera del miedo colectivo que han generado estos medios.

Para colmo de males, la producción de medicamentos antivirales está en manos de los propietarios de las patentes de dichos compuestos, que casualmente tienen mucho que ver con cierto oscuro personaje de la felizmente extinta administración Bush. Se puede decir que hay quien tiene un gran interés económico en que este miedo a la enfermedad se extienda cuanto más mejor, ya que a mayor miedo, mayores ventas de medicamentos antivirales. El hecho de que estos medicamentos sean de dudosa eficacia contra esta cepa de gripe se ha dejado convenientemente al margen del pack informativo suministrado al público.

Así que, resuelto el problema del miedo, infundido con mucho éxito a través de las televisiones y en boca de los más importantes líderes mundiales, se inicia el problema de encontrar un medio eficiente para inmunizar a la población. Para ello, las farmacéuticas se ponen en marcha a toda velocidad, antes de que la pandemia alcance los pudientes y privilegiados países del hemisferio norte (sobra decir que, aunque no se haga publicidad de ello, los países del hemisferio sur han pasado por el pico de contagios de gripe A sin consecuencias peores de las que hubiera supuesto cualquier otra gripe estacional, sin vacunas disponibles y casi sin acceso a los caros antivirales). El resultado es una vacuna sacada de los laboratorios a toda prisa para que esté en el mercado cuando vaya a producirse la demanda, pero al parecer, se han olvidado algunos protocolos de ensayo por el camino. Los medios de comunicación sólo se hacen eco de este asunto cuando en la red ya es vox populi.

El resultado es que ahora la gente tiene miedo, sí, pero más a la vacuna que a la enfermedad. Aparecen informaciones de que en los Estados Unidos se han producido terribles reacciones adversas a la vacuna, lo que aumenta aún más la inquietud. Nadie dice claramente que un ínfimo porcentaje de la población sufrirá siempre reacciones adversas a los medicamentos, a cualquier medicamento, sino que lo presentan como un peligro inminente para la salud de todos los ciudadanos. Ni siquiera el personal médico, a quienes se les supone mejor informados sobre el asunto, quieren ponerse la vacuna, y esto remata el cuadro de la suspicacia. Por doquier, los informativos enseñan entrevistas callejeras donde la gente afirma que no va a vacunarse porque no se fía. El gobierno alemán, para colmo, inmuniza a sus ministros y altos cargos con una “vacuna especial”, distinta a la suministrada para el público en general. Después de todo esto, ya puede salir el gobierno en pleno a vacunarse ante las cámaras, porque nadie va a creer que la vacuna es beneficiosa, aunque lo sea.

En estos momentos, el interés informativo por todo este asunto de la gripe A decae lentamente. De alarma social se ha pasado a la chanza en los puestos de trabajo o a la excusa peregrina para saltarse unos cuantos días de clase. No importa, porque para los interesados económicamente en el asunto, ya es misión cumplida: los antivirales vendidos por millones a buen precio; las vacunas compradas también por millones por los distintos gobiernos del mundo (vacunas que dentro de unas semanas ya no servirán para nada, puesto que necesitan unas condiciones muy severas de refrigeración), y la sociedad preparada para la próxima alarma sanitaria.

No guarden sus mascarillas de papel;  las necesitarán de nuevo en primavera cuando aparezca en el telediario el primer caso de la “pelagra del topillo” o del “sarampión de la sanguijuela”.

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10 Ago 09 No hay huevos…

Si por una viñeta como ésta…
…la revista El Jueves fue secuestrada por orden judicial y sus autores condenados por no-sé-qué delitos de injurias a la corona (corona que, por cierto y por suerte, los supuestos protagonistas de la viñeta aún no lucen sobre sus reales cabezas), por la siguiente viñeta de Manel aparecida ayer en el diario Público

…estos jueces tan celosos de la ley que tenemos en nuestro desgraciado país deberían hacer lo propio, es decir, secuestrar el periódico de ayer domingo (¿?) y enjuiciar a los responsables de tamaña afrenta contra nuestra sacrosanta corona, tan querida por TODOS los españoles.

¿O es que en realidad hay cojones para ejercer la censura contra una revista incómoda pero no los hay para hacer lo mismo con un periódico de tirada nacional? ¿Eh, señor Juan del Olmo? ¿O es que en realidad existen dos varas de medir en la justicia española? Señor Juan Luis de la Rúa, ¿Está usted ahí, o se ha ido a tomar unas cervecitas con su amigote? Si es que lo de esta gente es indignante, ¡coño!…

Desde luego, no me extraña que cosas así sucedan en un país donde no todos somos iguales ante la ley. Claro que todo tiene solución.

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29 Jul 09 ¡Esto es un sindiós! (XXVI): La demolición de la cultura en Sevilla

He leído mucho (aunque probablemente nunca lee uno lo suficiente) para poder formarme una opinión sobre este asunto. No en vano existe una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía sobre el tema, y antes de cargar contra los jueces y sus decisiones, me gusta saber de qué hablo. Vamos allá:

Maqueta de la nueva biblioteca universitariaDicen en Ecologistas en Acción que la construcción de la nueva biblioteca de la Universidad de Sevilla en los terrenos del Prado de San Sebastian supone un arboricidio y poco menos que un atentado ecológico con grave alteración del ecosistema y blá, blá, blá… Los vecinos de la calle Diego de Riaño, por su parte, argumentan que la pérdida de una parte del parque que actualmente existe en el Prado de San Sebastian supone un intolerable menoscabo de su calidad de vida y una tropelía urbanística realizada en un terreno público, etc. Los partidos políticos de oposición en la ciudad de Sevilla cargan las tintas contra el alcalde, contra el rector de la Universidad de Sevilla, y aseguran que se podría haber escogido un emplazamiento mejor para la biblioteca de la universidad.

Al final, y tras un prolongado pleito, la denuncia de la comunidad de vecinos del número nueve de la calle Diego de Riaño ante el TSJA ha conseguido la paralización de las obras y la orden de demolición de lo ya construido. Es una gran noticia para la ciudad, pero las grandes noticias no tienen porqué ser buenas. Ésta en concreto es una muy, muy mala noticia.

Feria de Abril en el Prado de San SebastiánSeñores ecologistas y vecinos de Diego de Riaño: les recuerdo que el Prado de San Sebastián no es ni mucho menos un parque integrado en la ciudad, como ustedes lo quieren pintar. Se trata de un espacio público -es decir, de todos, no sólo de estos pudientes vecinos- en pleno centro de la ciudad que ha tenido muchos usos a lo largo de la historia. Fue desde su inicio el lugar donde se celebraba la Feria de Abril de Sevilla, cosa que muchos de los vecinos de la zona aún podrán recordar. Luego fue trasladada su actual emplazamiento, donde se convirtió en el monstruo gigantesco que ahora es para delicia o espanto de los vecinos de Los Remedios, según se mire.

Después del traslado de la Feria, y durante muchos, muchos años, el Prado de San Sebastián fue un descampado de tierra, lugar idóneo para aparcar el coche cuando uno iba al centro, para montar en los años 80 y 90 los conciertos de Cita en Sevilla, para celebrar mítines políticos en todas las campañas electorales de la época, como parada de autobuses o para meterle mano a la novia discretamente en las noches de verano. No hace falta ser demasiado viejo para recordar cómo era el Prado hace algunos años, hasta que algún político listillo decidió que se podía sacar un dinerito de aquel solar, y montó un aparcamiento de pago.

Al final, y con una subvención de la Unión Europea -sin la cual el Prado seguiría siendo una llanura más estéril que el desierto de Gobi- se construyó el actual parque, hará cosa de doce años, más o menos. DOCE AÑOS, señores. No estamos hablando de que la construcción de la biblioteca vaya a derribar los Jardines de Murillo o los del Alcázar, sino un parque construido hace sólo unos añitos. Y por cierto, no estamos hablando de que la biblioteca se vaya a comer el parque entero, sino escasamente una cuarta parte del terreno del mismo.

También están los que dicen que no es la ubicación adecuada, que existen alternativas, que hay otros terrenos… Bien, supongo que se lo habran pensado para decir esas cosas, pero si tenemos en cuenta que los terrenos del Prado son los más cercanos al histórico edificio de la Universidad de Sevilla, y si consideramos que este nuevo edificio será utilizado principalmente por estudiantes que asisten a la misma (además de los que estudian en las facultades de la cercana calle Ramón y Cajal), no creo que se pueda elegir una ubicación mejor que ésta para situar la biblioteca. Algunas voces piden que la biblioteca se construya en los terrenos de los Gordales, o en la Cartuja, pero seguramente no estén pensando en los problemas de transporte que eso significará para sus futuros usuarios.

No, seguramente los que claman tanto contra la biblioteca universitaria estén más preocupados porque los acaudalados vecinos  de la calle Diego de Riaño puedan bajar a sus mascotas con pedigrí al parque para que hagan sus necesidades sin la molestia de tener que rodear tan inconveniente edificio. Eso por no hablar de la indeseable presencia de estudiantes por las aceras de su calle. ¡Pobres vecinos! Si llegara a construirse semejante engendro urbanístico, sólo dispondrían del Parque de María Luisa para su esparcimiento, y eso recorriendo la tremenda distancia de doscientos metros. Sus mascotas regresarían a casa asfixiadas por el largo paseo. Sería un agravio comparativo insoportable respecto del resto de los sevillanos, todos los cuales disfrutan de parques emblemáticos a pocos metros de sus casas…

Pues les voy a decir una cosa, para que les quede claro: Si el ayuntamiento decidiera utilizar el parque más cercano a mi casa para construir una biblioteca pueden estar seguros de que iría al siguiente pleno para hacerles la ola en señal de agradecimiento. La educación en España, y más concretamente en Sevilla, no está como para ponerle palos en las ruedas, que es justamente lo que ustedes, señores vecinos, acaban de hacer. Se quejan de una supuesta tropelía urbanística sobre un espacio público, pero el derribo de la biblioteca supondría una tropelía aún mayor sobre un importantísimo proyecto también realizado con dinero público y cuyos beneficiarios somos todos los ciudadanos. Ustedes son un impedimento al progreso de nuestra ciudad, porque quieren una Sevilla costumbrista, pintoresca y analfabeta. Le han hecho un flaco favor a nuestra ciudad y a la difusión de la cultura, y todo con la administración de justicia de su parte, administración de justicia que, por cierto, se distingue por tomar las decisiones más estrambóticas y alejadas del sentido común.

En fin, ya estamos acostumbrados; por lo menos podremos seguir diciendo aquello de: “esto es Sevilla”.

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27 Jun 09 Soy de la UNED

En la UNED, cuando recibimos las notas, ya no son noticia, son historia. Miles de alumnos llevamos más de un mes esperando a que nos digan si hemos aprobado o no. En la UNED la paciencia no es una virtud, sino una necesidad.

Imagen: Blog EstudiaSocial.net

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25 Jun 09 El ladronzuelo

La sala del tribunal no era más que un ruinoso salón con muebles desvencijados, y los jueces eran ni más ni menos que matones al servicio del señor de la guerra local que imponían de este modo el terror sobre la tribu de Ibrahim. La gente se agolpaba llenando por completo el aforo de la sala. Muchos se habían traído sus propias sillas de casa y asistían al juicio como quien asiste a un espectáculo. Las familias de los presuntos ladrones ni siquiera habían podido entrar debido a la aglomeración, y esperaban fuera, bajo un sol de justicia -la única que se repartiría con equidad aquel día- la decisión de aquellos improvisados jueces. Ibrahim, aterrorizado y encadenado junto a sus amigos, miraba desesperadamente alrededor buscando a su madre, con la vana, infantil esperanza de que le sacara de allí.

Los guardias habían capturado a Ibrahim y a sus amigos cuando huían tras haber cometido un robo. Aunque los muchachos sólo eran unos adolescentes, el tribunal islámico que les juzgó ese mismo día cargó sobre ellos toda la furia reservada en el Corán para los ladrones: a cada uno de ellos le sería amputada la mano derecha por robar y el pie derecho por tratar de huir. Un alto precio para las miserias que habían intentado llevarse. El mayor ladrón de todos, aquel al que ningún tribunal se atrevía a juzgar, estaba sentado en un ostentoso sillón, en un lugar preferente de la sala y rodeado de sus hombres de armas. Él era el señor de la guerra, quien decidía sobre la vida y la muerte de los aldeanos hasta que ya no quedara nada más que exprimirles y desapareciera en busca de otros desgraciados a los que esquilmar sus pocas pertenencias. Él era la ley, y había dictado la sentencia incluso antes de que Ibrahim y sus amigos hubieran cometido el delito.

Dictada la sentencia, sólo quedaba ya ejecutarla. El tribunal no necesitaba de abogados defensores, ni aceptaba apelaciones o recursos. Los guardias condujeron a empujones a los cuatro condenados hasta la prisión del pueblo, otro vencido edificio que amenazaba con caerse. Ibrahim esperaba que pasara eso mismo: que el techo le cayera encima y acabara con él rápidamente. No iba a tener tanta suerte. Ninguna de las noches de su corta vida fue tan larga como ésta en que esperaba la ejecución de su sentencia, ni siquiera aquella noche en la que murió su hermanito de cinco años Ahmed, víctima de la desnutrición y la malaria y devorado por las fiebres.

La cárcel olía a mierda de una forma tan penetrante que mareaba. Ibrahim estaba solo, encerrado en una de las celdas en cuyas sucias paredes cientos de presos habían grabado sus dibujos para matar el aburrimiento. Había pocas letras. Muy pocos de los que visitaban aquella cárcel sabían leer, y mucho menos escribir. Las cárceles son para los pobres. Ibrahim no tenía que matar el aburrimiento, porque su problema no era el insufrible tedio de los largos días de encierro. Durante la noche no dejaba de pensar en su destino inmediato, en el fatal encuentro con el verdugo. Se tumbó en el asqueroso catre repleto de chinches y dio una y mil vueltas, sollozando y balbuceando antes de quedarse dormido cuando cuando el cielo nocturno empezaba a clarear por el ventanuco de la celda.

Un rato más tarde le despertó un grito desgarrador que procedía del patio de la cárcel. A partir de ese momento se sucedieron llantos y gritos por espacio de casi una hora, e Ibrahim se quedó acurrucado en un rincón de la celda con el alma helada. No podía reconocer a sus amigos en sus voces roncas y en sus súplicas apresuradas mientras iban desfilando uno a uno por el corredor hacia su cita con el verdugo. Sólo se preguntaba qué Dios era aquel que reservaba un castigo tan cruel para unos niños que sólo habían cometido una equivocación. Siempre se había tenido por un fiel creyente en Alá, pero ahora su fe flaqueaba al tiempo que rezaba con insistencia para que Dios le librara de aquello. Lo único que quería era salir corriendo de allí.

Los soldados vinieron un rato después para conducirle al patio. Cuando los vio aparecer al otro lado de la reja, Ibrahin se orinó en los pantalones. Lo agarraron entre dos guardias, lo ataron de pies y manos y lo llevaron arrastrando por el pasillo. El muchacho tenía tanto miedo que no alcanzaba a articular ni una palabra. Pareciera que los ojos le saltarían de sus órbitas mientras pasaba de la penumbra apestosa del corredor a la claridad insoportable del patio de la cárcel.

El patio era un solar aledaño al edificio de la cárcel y rodeado de vallas. Allí se había congregado un nutrido grupo de soldados, los jueces y también el señor de la guerra, al que le habían puesto el mismo sillón donde había estado sentado durante el juicio en un sombrajo para que presenciara las ejecuciones. El tipo era la encarnación del mal, y sonrió con mirada cruel a Ibrahim cuando lo arrastraron frente a él y lo tiraron al suelo frente al verdugo.

Había optado por cerrar los ojos, pero terminó por abrirlos para encontrarse con un cuadro dantesco. A su alrededor había grandes charcos de sangre, y en un canasto de mimbre se encontraban las manos y pies de los otros chicos. Incluso uno de los muchachos estaba tirado en el suelo a unos metros, con la cara color ceniza mostrando un gesto grotesco y los ojos abiertos y fijos. Era Mahmud, tenía trece años y estaba muerto. Su brazo y su pierna derechos mostraban las horribles mutilaciones a las que había sido sometido.

-El muy idiota se murió de miedo- Le confesó el verdugo al ver que Ibrahim no dejaba de mirar a su amigo muerto. -Si no te resistes todo terminará en un momento.

Ibrahim sentía que se le soltaba el vientre, manchando los pantalones. Mientras olía su propia mierda recorrió por última vez el patio con la mirada en busca de la salvación, pero sólo se encontró con la sonrisa macabra y despiadada del señor de la guerra que esperaba la ejecución de su sentencia.

———————–

Nota: Esto no es un relato sobre las costumbres medievales de algún país árabe, sino que ha sucedido hoy en Somalia, donde los rebeldes islamistas aplican a su discreción la Sharia. El mío es un relato ficticio basado en la noticia.

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17 Jun 09 ¡Esto es un sindiós! (XXV): El nuevo muro de la vergüenza de Badajoz

El ser humano siempre busca formas de superarse a sí mismo. De ahí los records mundiales, el Libro Guiness, y también las competiciones de iniquidad política. En esta ocasión ha sido Badajoz la ciudad que suma un nuevo agravio a los agraviados, que se permite pisotear la memoria de los muertos y represaliados durante la Guerra Civil añadiendo un nuevo muro de la vergüenza a la tapia del cementerio de San Juan.

Obras del nuevo muro del cementerio de San Juan. Foto: Público.En esta tapia y en la ya desaparecida plaza de toros de la ciudad fueron asesinados en 1936 miles de pacenses por orden directa del coronel sublevado Juan Yagüe. La represión en Badajoz adoptó tintes de genocidio y trascendió en la prensa internacional por su crueldad.

Y ahora, mientras los restos de muchos de estos ciudadanos asesinados aún no han sido debidamente identificados, y mucho menos debidamente reconocidos y resarcidas sus familias, el gobierno municipal del Partido Popular (¿Por qué voy a tener que condenar yo el franquismo…?), con el apoyo de la oposición del PSOE (¿?), deciden esconder la tapia del cementerio con un nuevo y moderno muro cuyo único fin es ocultar el anterior. A lo mejor piensan que con eso borran la memoria histórica de la ciudad, lo cual es una fatuidad dado que Badajoz borró definitivamente su memoria histórica cuando votó mayoritariamente a los herederos ideológicos de sus represores para su gobierno municipal.

Así que cuando leí la noticia, me dispuse a escribir una entrada de desagravio a tanto muerto y tanto represaliado, y busqué en Internet la lista de los fusilados en Badajoz para incluir un enlace a la misma.  En la Universidad de Badajoz tienen una página expresamente dedicada a la recuperación y conservación de la memoria histórica, y en su página de búsquedas introduje el dato que buscaba:

La respuesta del motor de búsquedas me dejó perplejo:

Así que hasta para un programa de ordenador, la lista de los fusilados en Badajoz es demasiado extensa. Da que pensar, ¿no? Pues no, al parecer para los ediles pacenses de PP y PSOE no es algo que resulte tan obvio. Ellos sabrán lo que quieren hacer con la historia de su propia ciudad.

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27 Abr 09 Tambores de guerra en la industria audiovisual

Si desde esta misma página yo propusiera el asalto armado a alguna de las instituciones del Estado, o me dedicara a promover cualquier forma de terrorismo, violencia o conculcación de la ley, estoy más que seguro de que, en menos que canta un gallo, sería identificado, detenido y acusado del correspondiente delito en que hubiera incurrido. Lo mismo da que el alojamiento y el dominio de El ojo del tuerto hayan sido contratados en un país extranjero, o que incluso haya tenido la precaución de proteger mi identidad pagando un sistema de protección gracias al cual mis datos personales no aparecen en el “whois” del dominio. El delito en internet tiene las patas muy cortas, y el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil (por suerte) tiene el brazo muy largo.

La Guardia Civil, como es bien sabido, cuenta además con la inestimable colaboración de los internautas, que no dudan en poner en su conocimiento cualquier actividad delictiva que detecten, lo que agiliza y facilita el trabajo de los agentes del GDT. Sucede muy a menudo, y los casos más llamativos son los referidos a temas de pederastia y pornografía infantil, donde una simple denuncia puede desencadenar la caída de una red completa de decenas de individuos que se dedican a compartir este repulsivo material. Esto demuestra que la ley en internet se cumple, y que los usuarios de la red somos los primeros interesados en que así sea.

Pero ahora la industria del entretenimiento audiovisual, a la que me niego a llamar “industria cultural” o “mundo de la cultura” por mucho que la expresión haya calado con fuerza en los medios de comunicación tradicionales, quiere dar una nueva vuelta de tuerca en su incansable ambición de exprimir al ciudadano, y quiere contar para ello con la ley de su parte aun a costa de pisotear los derechos civiles del resto de los españoles.

En los últimos días se han producido dos acontecimientos que marcarán un antes y un después en la historia del intercambio de información por internet: La primera es la sentencia en Suecia contra The Pirate Bay, cuyos propietarios han sido condenados a pagar una elevada suma económica por permitir desde sus páginas el intercambio de material protegido por derechos de copia a traves de enlaces y archivos torrent. ¡Ojo! No se condena a las personas que puedan haber incurrido en un supuesto delito de intercambiar material protegido por derechos de copia, sino que se condena a quienes permiten esas actividades, cuantificándose una indemnización exagerada en base a no sé qué criterios de supuestas pérdidas económicas para los demandantes.

Bueno, puede que esto pueda suceder en Suecia, pero no pasará lo mismo en España… ¿O sí?

Pues sí. Hace sólo unos días, el webmaster de la página InfoPSP, dedicada a la misma actividad que The Pirate Bay y alojada en España, aceptaba declararse culpable y pagar una cantidad económica de 4.900 euros a cambio de no ver eternizado el problema legal en el que se había visto envuelto tras la denuncia de la omnipotente SGAE. El webmaster de InfoPSP justifica su proceder porque aunque los tribunales suelen resolver con absoluciones estos casos en la vía penal, la SGAE podría seguir demandando por la vía civil, lo que aparejaría a este chaval unos gastos en defensa legal incluso mayores que los 4.900 euros que se ha visto obligado a pagar. En fin, nadie que no esté en su pellejo, enfrentado a los grandes tiburones legales a sueldo de la SGAE, puede criticar que quien sí lo esté trate de buscar la salida menos dolorosa para escapar del trance.

La ministra de "cultura", Ángeles González-Sinde, apodada por la comunidad internauta como "SINDEscargas".En la SGAE están que tiran cohetes de feria con todo este asunto. Además del triunfo legal arrancado a este humilde chaval elegido como cabeza de turco, el reciente nombramiento de la ministra de cultura Ángeles González-Sinde, que procede directamente del negocio de la producción audiovisual y sigue siendo parte interesada de éste (tanto ella como su familia inmediata), pone por delante un futuro prometedor para la larga reivindicación de las entidades de gestión de derechos sobre el control del tráfico de información en internet. El nuevo paso adelante para estas entidades es el cambio en la legislación española; un cambio que prohiba de una vez para siempre el intercambio de archivos a través de internet.

Mientras tanto, SGAE y el resto de entidades de gestión de derechos ultiman con las operadoras de telefonía e internet el sistema de control de los usuarios, proponiendo ya la desconexión de los que, según ellas, más archivos intercambian, sin esperar reforma legal alguna. Esto último es lo que más desasosiego me produce, ya que introduce varias incógnitas para las que no tengo respuesta:

  1. ¿Las entidades de gestión de derechos y las operadoras de telefonía podrán desconectar a un usuario por “intercambiar archivos”? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Quienes son estos señores que se arrogan el derecho de dar o no dar acceso a la red en base a algo tan subjetivo?
  2. ¿No necesitarán autorización de un juez para poder desconectar a un usuario por intercambiar archivos? ¿Es que acaso el sistema judicial ha delegado en ellos como agentes de la autoridad, siendo como son parte interesada e inmersa en un irresoluble conflicto de intereses?
  3. ¿Qué pasó con el derecho al secreto de las comunicaciones? ¿Cómo sabe SGAE o ninguna otra gestora de derechos qué usuarios son los que más archivos intercambian? Es más, si realmente lo saben a través de algún tipo de filtración, ¿Cómo se atreven a decirlo públicamente, reconociendo la comisión de un presunto delito contra el secreto de las comunicaciones?
  4. ¿Me desconectarán de internet por compartir cualquier clase de archivo? ¿Podrían desconectarme por intercambiar la última versión de Ubuntu que comparto a través de torrent desde que fuera publicada para facilitar su difusión? ¿Demonizarán para siempre el intercambio de cualquier clase de archivos o podrán (y querrán) discriminar sólo aquellos que estén sujetos a derechos de autor? Además, que yo sepa, en España no es delito compartir o copiar archivos protegidos por derechos de autor si no media ánimo de lucro.
  5. ¿Qué va a pasar con los derechos de los ciudadanos? ¿Indemnizarán en aquellos casos en que tras una desconexión no quede demostrado que el usuario estaba compartiendo archivos protegidos, o volverán a invertir la carga de la prueba, como en el caso del canon digital que nos hace a todos “presuntos delincuentes”? Item más: ¿Serán acaso las mismas operadoras y gestoras de derechos las que efectúen las pruebas periciales para determinar qué usuarios comparten archivos protegidos?
  6. ¿Prohibirán cualquier clase de intercambio de archivos en internet y, en ese caso, sabrán explicar a los ciudadanos entonces para qué otra cosa sirve internet si no es para intercambiar información en forma de archivos? ¿Sabrán las operadoras cambiar a tiempo su modelo de captación de clientes, actualmente basado en la posibilidad de descargar material audiovisual?

Yo lo tengo muy claro: en las próximas elecciones al Parlamento Europeo (que es de donde al final vienen todas estas directivas tendentes a limitar la libertad de los ciudadanos en el mundo digital) pienso votar a un partido que no ponga zancadillas al libre intercambio cultural, y que no esté a las órdenes de las multimillonarias sociedades de gestión de derechos, llámense como se llamen. Lo haré porque, aunque creo que será desperdiciar mi voto, considero que las elecciones al Parlamento Europeo ya están bastante desvirtuadas por la clase política, y además, no quiero que con mi voto sigan haciéndose millonarios los de siempre a base de cobrar dietas y sobresueldos que no se ganan.

Y si el día de mañana terminan prohibiendo el intercambio de archivos por internet, no diré que me daré de baja de mi acceso a internet, porque considero que además de un derecho, internet es hoy necesario para infinidad de gestiones, y no puedo prescindir de ella; sin embargo, ya que me va a sobrar un buen montón de ancho de banda, tengo la sana intención de abrir mis cuatro puntos de acceso inalámbricos para compartir mi conexión con los vecinos, y a lo mejor así les ahorro un buen dinero en su factura de teléfono. Con eso no sólo estaré mejor visto en mi calle, sino que además habrá como diez o doce clientes de internet que se darán de baja de sus respectivas operadoras como consecuencia directa del acuerdo que éstas han alcanzado con las entidades de gestión de derechos.

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27 Mar 09 ¡Esto es un sindiós! (XXIV): A las monjas les pone el “gore”

Ya decía yo que tanto cilicio y tanto latigazo nocturno no puede ser bueno. Ahora resulta que a las tiernas monjitas les ha dado por los powerpoint de temática gore, de esos que circulan por Internet. Yo, qué quieren que les diga, respeto la libertad de cada uno de excitarse con lo que mejor le parezca… con ciertos límites, claro.

Porque eso de exhibir sus preferencias sexuales delante de menores, especialmente cuando se trata de fetos descuartizados, sangre coagulada y políticos del PSOE, todo mezclado en un batiburrillo sin sentido, la verdad, no lo veo bien. Y conste que no les echo las culpas a las monjitas, ni a las profas adocenadas de instituto religioso/concertado. Al fin y al cabo no son sino personas ignorantes y dogmatizadas, acostumbradas a repetir como un magnetofón las consignas que reciben de sus superiores jerárquicos.

Los verdaderos culpables de toda esta porquería son los puñeteros obispos y su reciente campaña de politización de la religión a cuento del aborto, de los condones o de cualquier cosa que huela a sexo (¡Mmm! Oler a sexo, qué expresión más evocadora, ahora que lo pienso). La culpa la tienen también los políticos que les dan cancha jaleando su demagogia enfermiza, y los que, a la chita callando, les sostienen económicamente con nuestros impuestos. ¡Habrase visto gente más obsesionada y visceral! (lo de visceral, en vista de la coyuntura, es una expresión literal).

Además, si no entienden de gore, que no se metan a enseñar gore a los chavales. Porque para gore, gore, podían haber elegido Posesión Infernal, Holocausto Caníbal o muchas otras que son ya clásicos del cine. Yo recomiendo, estos títulos, y además los estudiantes suelen agradecerlo, porque el buen gore nos gusta a casi todos los que tenemos ya el estómago curtido de ver a tanto cura y a tanta monja por la tele, o tratando de convencernos de sus supercherías en clase.

…y luego dicen que el porno es perjudicial para los jóvenes. ¡Serán cínicos!

(Viñeta: Manel)

Y para que Google no se pierda, ¡Protege mi vida!

Actualización: Al final, puede que estas sangrientas aficiones de la directora del cole acaben saliéndole más caras de lo que en principio había creído.

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26 Feb 09 Esto es un sindiós (XXII): El Registro Civil de Madrid incumple la Ley de Protección de Datos

Voy a contaros una historia rocambolesca de esas en las que uno se queda pensando: “Only in Spain”.

El pasado día 25 de febrero (ayer, vamos) realicé una gestión online ante el Registro Civil de Madrid a través de la página que para ello tiene el Ministerio de Justicia. ¡Qué comodidad! Antes para una gestión así nadie te quitaba los dos o tres días perdidos de ventanilla en ventanilla. Vaya, bendito sea el siglo XXI…

Pero cuál no es mi sorpresa al recibir hoy un correo electrónico procedente del Registro Civil Único de Madrid (registrocivil.madrid.nacimientos@justicia.es) donde se me comunica lo siguiente:

UNA VEZ FINALIZADA LA HUELGA DE FUNCIONARIOS CONVOCADA A PARTIR DE LAS 00:00 DEL DIA 16 DE FEBRERO DE 2009, SE INFORMA DE QUE A PARTIR DE HOY SE DARÁ TRÁMITE A LAS PARTIDAS SOLICITADAS  EN TODO ESTE PERIODO.

PARA GARANTIZAR UN MEJOR SERVICIO LE ROGAMOS NO REITEREN SU PETICION.

GRACIAS

Es un mensaje confuso donde los haya, porque la verdad es que algo había oído sobre una huelga de funcionarios de Justicia (la Justicia en España, entre ministros, jueces y funcionarios, nos tiene contentos) pero no esperaba que nadie se arrogara el derecho de publicitar dicha protesta por correo electrónico a los ciudadanos solicitantes de una gestión. Vamos a ver, lo normal en un ministerio es que las solicitudes se esperen el tiempo que haga falta (a veces, durmiendo eso que se llama “el sueño de los justos”), y lo normal es que a los ciudadanos no se les informe del avance (o de la parálisis) de los trámites que realizan. Es aquello tan conocido del “silencio administrativo”, que tantos dolores de barriga nos ha dado a la mayoría en alguna ocasión. Lo que quiero decir es que me da en la nariz que no se me escribe para comunicarme nada, sino para contarme lo cabreados que están los funcionarios (que sus razones tendrán, no lo niego, pero a mí ni me van ni me vienen).

En fin, que la cosa hubiera quedado ahí, y yo hubiera borrado, corservado, lo-que-sea, el dichoso correíto, de no ser porque en el campo “para” había aproximadamente unas 150 direcciones de correo electrónico (no he contado la cifra exacta) de supuestos solicitantes de alguna gestión de este Registro Civil y que ahora, por obra y gracia de algún funcionario graciosillo, obran en mi poder del mismo modo que mi dirección de correo electrónico obra en poder de otras 150 personas sin comerlo ni beberlo. Esto es más de lo que se puede admitir de un organismo público, por lo que me he puesto en contacto con el resto de los afectados (y esta vez utilizando para ello el campo de “copia oculta”) por si procede emprender algún tipo de reclamación ante la Agencia de Protección de Datos por incumplimiento flagrante de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal.

Así que, calado hasta las orejas el Yelmo de Mambrino, firmemente sujetos los pies en los estribos de Rocinante y dispuesta la lanza y el espíritu aventurero, éste que escribe se lanza a galope tendido contra los gigantes de la llanura manchega, con la esperanza de no ver su gloriosa carga frustrada por esos enormes brazos que, cual aspas de molino, espantan a todo aquel que ose acometerles.

Deseadme suerte…

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