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12 Nov 08 ¡Esto es un sindiós! (XVI): Justicia “inversa” a la sevillana

De verdad que lo siento mucho. Tengo que disculparme ante los lectores de esta página por repetir tema en esta sección de “¡Esto es un sindiós!”, pero es que la Justicia española, y más concretamente la sevillana, no deja de dar motivos para hablar de ella como lo que realmente es: un verdadero sindiós y un motivo de indignación para los ciudadanos.

Deberían cambiarle el nombre. “Justicia” es un término que le viene grande a lo que los jueces aplican algunas veces. En el caso que hoy traigo, por ejemplo, el juez habrá aplicado el código civil, el penal, o el de la madre que lo parió, pero desde luego lo que no ha aplicado es Justicia. Vamos con ello:

El ajusticiado se llama Francisco Tellado Cegado, de profesión bombero. El pasado 1 de enero de 2008 caminaba por la Avenida de la Constitución de la localidad sevillana de La Algaba cuando se apercibió de la existencia de un incendio en una vivienda. A pesar de no encontrarse de servicio, entendió que como bombero profesional debía hacer lo posible para sofocar este incendio, y ni corto ni perezoso se hizo con una manguera de riego y, aun poniendo en peligro su propia vida, se introdujo en la casa en llamas donde se hallaba un matrimonio atrapado. No podían salir porque uno de ellos se encontraba en una silla de ruedas. La llegada de Francisco había sido providencial.

Me imagino que para un bombero, entrenado y mentalizado durante años para ello, apagar un fuego y salvar dos vidas es lo más grande que puede esperar de su carrera. Los bomberos son gente a la que, si hubiera que colgar una medalla por cada vida que salvan, o por cada vez que se ponen a sí mismos en peligro por el bien de los demás, no tendrían suficiente pecho para albergar tantas condecoraciones. Francisco Tellado estaba allí, con su improvisada manguera y atacando el fuego antes de que prendiera alguna bombona de butano o causara heridas a los habitantes de la casa incendiada, cuando de repente, sintió un tirón de la manguera. El siguiende diálogo, faltaría más, es figurado. Así es como me imagino yo el esperpento que siguió a continuación:

-”¡Alto a la Guardia Civil! ¡Salga inmediatamente de esa casa!”.

-”¡Pero oiga, que hay gente dentro! Soy bombero y…”

-”¡Ni bombero ni hostias! ¡Le he dicho que salga y usted sale por mi cojones!”.

-”¡No me da la gana! ¡Estoy apagando un fuego, soy bombero y no salgo hasta que  venga una dotación a controlar esto!”.

Y Francisco Tellado siguió allí, controlando en fuego hasta que unos minutos más tarde fue relevado por sus compañeros de servicio que se hicieron cargo del pastel, no sin antes felicitarle por su diligencia y su celo. Francisco, como hombre educado que es, se dirigió entonces a los guardias civiles para identificarse debidamente (por la cosa del atestado, para que quede todo bien escrito), y se marchó de allí oliendo a humo, con la ropa algo chamuscada y la satisfacción del deber cumplido.

Pero ocho meses más tarde (todo un record de celeridad tratándose de la justicia sevillana, si tenemos en cuenta que el asesino de Mari Luz se tiró más de dos años en la calle sin que a ningún juez le importara tener a un violador de menores en libertad), Francisco Tellado recibe una citación como imputado para ser juzgado por un delito de desacato a la autoridad. En el juicio, el guardia civil asegura que Tellado tenía síntomas de haber ingerido bebidas alcohólicas, y otras gilipolleces varias con las que empapelar al insurrecto bombero. -”¡Hombre, por Dios! ¿Cómo se le ocurre desafiar a la autoridad de la Benemérita, encarnada en mi cojonuda persona?” -se pensaría el agente.

Pero lo mejor (lo peor, claro) viene ahora: El juez, que debería haber ordenado al ujier que echara a patadas al picoleto de la sala de vistas por imbécil después de haberle pedido excusas a nuestro heroico bombero por las molestias; ignorando las circunstancias en las que se produjo el supuesto desacato y aplicando el código civil-penal-lo_que_me_sale_de_los_cojones, va y condena al bombero a una multa de 180 euros más las costas del juicio, consumando así un nueva afrenta contra el espíritu de las leyes, contra la moral y contra el sentido común.

Si la Justicia en Sevilla ya se vendía cara antes, ahora se ha puesto por las nubes. La verdad es que, como ciudadano, da miedo pensar que algún día tengamos que caer en manos de alguno de estos desaprensivos que aplican las leyes a su antojo. Yo sabía que la Justicia era ciega, pero a lo que se ve, también es sorda, y algo retrasada mental. Ahora, el bombero-convicto, culpable de salvar dos vidas, dice que la multa la va a pagar Rita la Cantaora, que él prefiere pagar con cárcel, a ver si también tienen narices de hacerlo. Es comprensible su actitud, ya que llegado el poder a un extremo tal de desproporción y arbitrariedad, sólo queda la rebelión pasiva, aquello que Gandhi llamaba la Ahimsa: la resistencia no violenta contra la opresión.

Podría darse el caso de que el próximo 28 de febrero, cuando se entregan las medallas de oro de Andalucía, la Junta concediera una de ellas a Francisco Tellado por su altruismo y su valentía más allá de lo que obliga el deber de ciudadano, y que el presidente de la Junta de Andalucía tuviera que enviársela a la Cárcel, donde nuestro héroe estaría cumpliendo condena por cumplir con su deber moral, incluso a pesar de la Guardia Civil, de los jueces, y de toda esta morralla de funcionarios públicos con plaza fija que algunas veces parecen puestos ahí para tocar los cojones en lugar de para ayudar al ciudadano.

(Imagen: Antena 3 Noticias)

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Comentarios de los lectores

  1. |

    Esto es absurdo ¿cómo se puede ser tan merluzo? Vaya justicia que tenemos, en vez de preocuparse por lo realmente importante, se entretienen en cosas vanales.

    Responder a este copmentario
  2. |

    Un verdadero colmo de burrocracia y falta de sentido común. Es un ejemplo típico de “leyes mayores” que nadie te recriminaría por romper una puerta si lo haces para salvar a alguien de un incendio.

    Aplaudo a este bombero y a los demás, ¿son todos voluntarios en España? Esperemos que su caso sea revisado y lo absuelvan como corresponde, por su bien y por el de la justicia. Saludos.

    Responder a este copmentario
  3. |

    En España todos los bomberos son profesionales. No se permite el voluntariado porque es una actividad de riesgo que debe estar cubierta por las leyes de prevención de riesgos laborales. De hecho, los requisitos físicos y académicos para acceder a la profesión son bastante exigentes.

    Responder a este copmentario

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