…porque me da la gana.
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Archivo para la categoría ‘Opinión’

La prostitución de la memoria

Memoria histórica, Opinión, Política, relatos 9 comentarios »

Relato novelado basado en un hecho real:

Aquel día 10 de agosto había sido asfixiante, especialmente allí, encerrado entre las cuatro sucias paredes de la improvisada celda falangista cercana a la sevillana Puerta Osario. Constantemente entraba y salía gente, aunque siempre entraba más de la que salía, y era complicado echar una cabezada para evadirse del calor y del mal olor con ese atronar de botas militares y gritos. De los que compartían la celda con Blas, ninguno se hacía ilusiones: aquello era la antesala de la muerte. Casi todos estaban allí encerrados por algún motivo: enemistades personales, rencillas familiares, asuntos de dineros… los había incluso que estaban detenidos por motivos políticos, y Blas era uno de esos pocos.

Aunque llevaba varios días preso, nadie le había dicho el porqué de su encarcelamiento. Él, que siempre había vivido por y para el derecho, observaba atónito que cualquier atisbo de unas garantías procesales había desaparecido de la mano de aquellos camisas azules con pistola al cinto, cuyos puños eran lo único más rápido que sus gatillos. Había dejado de preguntarse los motivos de su detención, ya que pareciera que la lógica se había roto como un vidrio fino bajo el peso de aquellas botas militares que zapateaban por los corredores.

Y en un momento como otro cualquiera, cuando ya se habían apagado las últimas luces del día, la puerta se abrió violentamente –estos todo lo hacían con mucha violencia, acojonando al personal a cada paso que daban– y una voz autoritaria bramó su nombre:

-¡Blas Infante Pérez! ¡Que salga!

Se levantó con expectación y salió de la celda, donde un grupo de falangistas armados con fusiles le estaba esperando. Antes, intentó recomponer un poco su sucio y arrugado traje. De sobra sabía que ese traje le había ahorrado más de un golpe. Los falangistas dudaban ante aquel detenido a la hora de repartir bofetadas y puñetazos, ya que no se parecía en nada al resto de los muertos de hambre a los que custodiaban. Si en algún momento se había hecho ilusiones de salir con vida, ya se podía ir olvidando del tema. En fin, si había que afrontar la muerte, al menos esperaba poder hacerlo con un poco de dignidad. Al llegar a la camioneta que esperaba en la puerta ya había otros tres presos esperando sentados en la caja.

Una vez que el camión enfiló hacia la Puerta Osario, las casas dieron muy pronto paso a los numerosos huertos y sembrados de los que se alimentaba Sevilla, extendidos a uno y otro lado de la carretera de Madrid. Cuando el jefe del pelotón consideró que ya estaban bastante alejados ordenó detener el camión. El resto de la macabra ceremonia transcurrió con rapidez y profesionalidad. Se notaba que aquellos tipos estaban acostumbrados a dar paseos; probablemente en poco tiempo se convertirían en los maestros de los verdugos que estaban por llegar. Todo fue muy sórdido y prosaico: les pusieron en fila frente al pelotón, y mientras los camisas azules cargaban los fusiles y se disponían para la ejecución, a Blas le dio por gritar:

-¡Viva Andalucía libre!

Tuvo la sensación de que aquello era como predicar en el desierto, y por un momento sintió un poco de pudor por haber dado a sus verdugos motivos para la mofa. Por lo menos, gritando aquello sintió que el miedo cedía ante lo enardecido de su grito, y al fin y al cabo, peor ya no le podía ir. Dos órdenes cortantes del jefe del pelotón, y todo terminó tan de prisa como había comenzado. Blas estaba en el suelo, muerto de un disparo certero y casi a bocajarro.

Cuatro años más tarde, un tribunal a las órdenes del gobierno formado por los rebeldes vencedores de la guerra le declaró culpable y le sentenció a muerte, dando legitimidad a aquel crimen cometido con nocturnidad y alevosía. Luego siguieron décadas de represión y cientos de miles de crímenes más que quedarían para siempre impunes, igual que el suyo. Después de tantos años, de nuevo la democracia y, por fin, el sueño cumplido de Blas Infante de un autogobierno para Andalucía.

Pero ¡ay!, vivimos en un país de memoria frágil, y este año 2010 en que se cumplen 74 años del fusilamiento de Blas Infante, el Partido Popular, heredero ideológico del franquismo, se permite el macabro lujo de homenajear a aquél que fuera abatido por las balas del franquismo. Y no contentos con eso, se permite reprochar a otros su comparecencia o no a semejante acto de hipocresía suprema.

Blas Infante es un personaje controvertido: para algunos, un burgués; para otros, un anarquista. Hay quien dice que era un criptomusulmán (convertido al Islam en secreto durante un viaje a marruecos). Anarquista, derechista, federalista, independentista… Al final podría ser que Blas Infante sólo fuera un hombre como cualquiera, con sus propias ideas que tal vez no casaran en ninguno de los corsés políticos de su época ni de la actualidad; un hombre que tuvo un sueño de libertad para Andalucía y que perdió su vida por ello.

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13 agosto, 2010 |

Tags: Andalucía, ¡Esto es un sindiós!, Blas Infante, franquismo, Memoria histórica, Opinión, Sevilla




La canción del mariquita

Opinión, Poesía, Sociedad Sin comentarios »

Debo confesar que, hasta hoy, nunca había leído este poema de Federico. En mi descargo diré que no es uno de los poemas más conocidos del genial poeta granadino. Su lectura, sin embargo, me ha movido a esta pequeña reflexión que quiero compartir con vosotros.

Compuesto en 1924, la Canción del mariquita retrata el enclaustramiento al que se encontraba sometida la homosexualidad en la Andalucía de principios del siglo XX. La maestría de Lorca consiste en decir muchas cosas en muy pocas palabras, en reflejar el drama de millones de homosexuales a lo largo de los años; el drama de personas cuya identidad sexual siempre estuvo limitada a las paredes de sus casas, a la intimidad ese universo particular, desconocido y exótico.

Fuera, en la calle, el mariquita era objeto de escarnio, de desprecio y de persecución. El mismo Federico sería asesinado unos años más tarde usando como burda y macabra excusa su homosexualidad. Luego, las leyes franquistas equipararían a los homosexuales con «vagos y maleantes», institucionalizando la represión durante décadas.

Sólo desde hace algunos años se han abierto las puertas de esos universos secretos donde la homosexualidad ha subsistido refugiada –algunos le llamarán «armarios», aunque hay que reconocer que, en muchos casos, eran unos armarios muy bien organizados– y la homosexualidad ha salido de su encierro para mostrar al mundo sin tapujos la exuberancia, la creatividad –y también el anhelo de normalidad– que este colectivo tiene que ofrecer a la sociedad; una sociedad que, a pesar de su hipocresía y su rechazo, siempre ha salido ganando con la aportación que la homosexualidad ha realizado a lo largo de la historia.

El mariquita se peina
en su peinador de seda.

Los vecinos se sonríen
en sus ventanas postreras.

El mariquita organiza
los bucles de su cabeza.

Por los patios gritan loros,
surtidores de planetas.

El mariquita se adorna
con un jazmín sinvergüenza.

La tarde se pone extraña
de peines y enredaderas.

El escándalo temblaba
rayado como una cebra.

¡Los mariquitas del Sur
cantan en las azoteas!

La canción del mariquita
Federico García Lorca

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3 agosto, 2010 |

Tags: Federico García Lorca, Homosexualidad, Poesía




FUD

Opinión, Sociedad Sin comentarios »

El acrónimo del inglés FUD (Fear, Uncertanty and Doubt) significa, traducido al español, Miedo, Incertidumbre y Duda.

Aunque Wikipedia contempla este término como una estrategia comercial destinada a perjudicar a la competencia, es fácil extrapolarlo a nuestro actual estilo de vida. A lo largo de la Historia, el mundo se ha movido principalmente por el miedo de la gente: miedo a perder la vida, a perder las propiedades, a lo desconocido… Todos los gobiernos del pasado y todas las religiones pasadas y presentes se han aprovechado de estos miedos para manejar a su antojo a la población.

Pero hasta bien entrado el siglo XX, los miedos de la gente eran de un carácter más local, ya que la falta de medios de comunicación hacía que los acontecimientos lejanos llegaran muy distorsionados y con una considerable demora. Hoy, en plena sociedad de la información, podemos afirmar con orgullo que somos participes de los mismos miedos a nivel planetario: si surge un brote de gripe en México, podemos empezar a preocuparnos hoy mismo en España -o en China-; si la crisis -y una política económica ciertamente irresponsable- atenaza la economía de Islandia, de Grecia o de España, el miedo se extenderá por los mercados en cuestión de minutos hasta afectar a toda Europa… la lista de ejemplos sería interminable, pero la conclusión es que, de no existir esa intercomunicación global en la que nos hallamos inmersos, casi todas estas noticias nos traerían al pairo.

Lo cierto es que me cuesta mucho sentirme aludido por la avalancha de noticias catastróficas que diariamente pueblan los noticiarios televisivos y los medios escritos. En muchas ocasiones da la sensación de que se intenta desde los medios provocar un estado de ánimo, influir en los sentimientos y en las opiniones de la gente para llevarlas a uno u otro terreno. No podemos olvidar en ningún caso que la mayor parte de los medios de comunicación son propiedad de empresas con intereses comerciales e incluso políticos, al servicio de clientes que pagan grandes cantidades de dinero por exponer su publicidad en dichos medios. Raramente podremos ver en un diario una información negativa sobre algunos de sus mejores patrocinadores publicitarios. ¿Podemos entonces fiarnos de la veracidad de estos medios?

En estos momentos nos encontramos en un intervalo entre grandes terrores, a la espera de que los todopoderosos medios nos sorprendan con una nueva catástrofe o epidemia que nos acojone de forma colectiva; ese caramelo informativo que se podrán estirar a voluntad hasta que el público esté curado de espanto. ¿Será la barbaridad ecológica perpetrada por BP en el Golfo de México? ¿Será una nueva alerta por amenaza terrorista? Sólo el tiempo y los gurús de los informativos lo dirán.

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16 julio, 2010 |

Tags: Miedo, Sociedad




Morir de alegría

Deportes, Opinión, Vivencias, ¡Esto es un sindiós! Un comentario »

Creía que se habían extinguido hace miles de años, pero no; ahí estaban. Anoche conseguí esquivar casi de milagro (aunque yo no creo en los milagros; lo conseguí porque 1- yo no estaba bebido y 2- soy buen conductor) a dos australopitecus africanus semidesnudos y beodos, que habían decidido invadir la calzada de una rotonda tras la victoria de la selección española de fútbol en la semifinal del campeonato del mundo.

Aún ahora, varias horas y un reparador sueño más tarde, no consigo entender que un ser vivo presuntamente racional decida arriesgar su vida de una forma tan gratuita con la excusa de una supuesta celebración deportiva. Siempre he sido un ferviente partidario de la selección natural, pero jamás pensé que alguien quisiera utilizarme como brazo ejecutor de la misma.

Nota: Según me hace saber mi señora, en la televisión muestran a muchos otros especímenes de australopitecus futbolísticus que buscaban anoche pasar a mejor vida por el mismo procedimiento en Madrid, intentando cortar la mismísima Castellana.

Que paren el mundo, que me quiero apear.

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8 julio, 2010 |

Tags: ¡Esto es un sindiós!, Deportes, Selección natural




¡Esto es un sindiós! (XXIX): Analfabetización

Opinión, Televisión, ¡Esto es un sindiós! 7 comentarios »

El otro día me encontré con el cartel que podéis ver en la imagen contigua, y su exótico título me impulsó a fotografiarlo con la sana intención de chotearme en Twitter por semejante metedura lingüística de pata; lo que en argot internauta se podría considerar como un owned de libro.

Estoy seguro de que lo que pretendían los -mejor intencionados que informados- responsables de la susodicha campaña era, en realidad, reducir la tasa de analfabetismo entre los adultos de la población rural, especialmente entre los mayores, que nunca tuvieron la oportunidad de recibir una educación medianamente decente. Por otro lado, y después de un rato dándole vueltas al asunto, llegué a la conclusión de que mezclar analfabetismo y alfabetización es más fácil de lo que parece, así que no me parece ético hacer demasiada leña de este árbol caído. Otra cosa es que uno deba leer lo que escribe -e incluso consultarlo con algún amiguete más ducho en el uso de la lengua española- antes de sacar un montón de copias a color y pegarlas por el pueblo, porque un fallo como éste, tratándose de un programa contra el analfabetismo nos puede llevar de la gloria al ridículo en cuestión de segundos.

Pero lo que de verdad me movió a escribir esta entrada fue una reflexión a posteriori sobre la necesidad de elaborar programas contra la analfabetización, porque mucho me temo que, aun siendo un término incorrecto, que no aparece en el diccionario de la Real Academia, la analfabetización es un fenómeno que se produce realmente en nuestra sociedad, con unos resultados demoledores para al menos tres generaciones de españoles.

En primer lugar habría que definir el nuevo término, la palabra: analfabetización. Yo me inventaré aquí que analfabetización es el “efecto de sustraer el alfabeto a una persona o grupo de personas que previamente gozaban del uso del mismo”. Dicho de otro modo: convertir en analfabetos a los que antes no lo eran.

Sobre la base de este palabro inventado, soy de la opinión de que, en la actualidad, la sociedad está organizada de tal forma que trata de someter al ciudadano medio a un estado de idiotismo inducido, utilizando para ello los más avanzados medios audiovisuales y tecnológicos, ahora al alcance de cualquier bolsillo. La analfabetización es un proceso largo y sostenido que nos lleva desde nuestra infancia hasta la vejez, y que puede imponerse a cualquier sistema educativo, por bueno que este sea, a menos que la persona que sufre el proceso lo combata con una abundante dosis de fuerza de voluntad.

La analfabetización ha conseguido en pocos años, por ejemplo,  convertir al usuario de un ordenador, autodidacta, que leía manuales en inglés, que escribía sus propios programas y al que incluso le sonaba la expresión “código máquina”, en un simple usuario desorientado, casi siempre sin nociones básicas de informática, que se ve asaltado por sistemas operativos hostiles, de funcionamiento oscuro, artero y tortuoso, agredido por licencias de programas ilegibles e ininteligibles, abrumado por agresivos powerpoints, por correos electrónicos de vendendores de Viagra, cuando no por gusanos, virus, malwares y todo tipo de fauna virtual. Para muchos de estos usuarios, sin embargo, todo esto casi no importa, porque con leer unos correos, ver unas páginas web y chatear por Messenger tienen suficiente. El hecho de que una parte de su ordenador y de su ancho de banda en la red pertenezcan en realidad a unos desconocidos que se lo roban y usan para sus propios fines es algo que no les preocupa en absoluto.

Pero la analfabetización va mucho más allá, comenzando por un sistema educativo donde lo que importa es asistir a clase hasta los dieciséis años, conseguido lo cual el Estado considera que has obtenido una educación secundaria. La ley te obliga como ciudadano a recibir esa educación, al Estado a procurártela y a tus padres a facilitarte el acceso y la asistencia a la misma. El efecto perverso de este sistema es que las aulas españolas están llenas de gente que, en realidad, no quiere estar allí, y que asiste de mala gana a clase, molestando a los que sí que quieren adquirir los conocimientos que allí se imparten. En realidad, el sistema educativo no merece tal nombre, porque los niños deberían llegar a los colegios educados de casa, mientras en los centros educativos deberían limitarse a impartir conocimientos y cultura. Para detener la analfabetización de los jóvenes que quieren progresar en sus estudios, habría que sacar de las aulas a todos aquellos que no tengan el más mínimo interés por educarse. Esto contribuiría, por una parte, a revalorizar la educación secundaria, mejorando sus resultados, y por otra, a aumentar la mano de obra no cualificada, que ya averiguaremos en otro momento para qué iba a servir. El Estado debería garantizar una oferta educativa gratuíta y de calidad, pero sólo para aquellos que quieran recibirla. Obligar a los que no quieren a pasar por la educación secundaria no les convertirá por arte de magia en preuniversitarios, por mucho que los políticos se empeñen en ello. De hecho, parece que nos están enseñando desde pequeñitos que lo importante de un trabajo es llegar al puesto y calentar la silla hasta la hora de salir; una lección muy mala que repercute en la futura productividad de los trabajadores.

Y luego está la televisión, la punta de lanza de la analfabetización a nivel mundial. La pequeña pantalla que unía a las familias (e incluso vecindarios de calles enteras) en los años sesenta y setenta ha dado paso a pantallas gigantescas, TDT, full HD, HDMI, USB, Firewire, LCD, LED… casi un siglo de tecnología al servicio de la comunicación de masas, y todo ello para que Belén Estéban nos enseñe su particular concepto de la Edad Media, para que los informativos nos traigan a casa lo peor de lo que pase en el mundo (y en este punto me voy a ahorrar enlaces escabrosos), y nos ponga sobre la mesa del almuerzo las vísceras a todo color de las incontables víctimas de este tiempo y sus azares. Una televisión, en definitiva, que aunque pagada en gran parte con los impuestos de los ciudadanos, o como concesiones administrativas a empresas privadas de un espacio radiológico que nos pertenece a todos, se dedica más que nada a embrutecer a la masa, a hacernos mala sangre o a acojonarnos con nuevas y terroríficas enfermedades, amenazas terroristas o catástrofes medioambientales inminentes.

Tal vez lo peor de todo el asunto es que el individuo “analfabetizado” es una persona orgullosa de su condición, para quien leer los titulares del Marca es todo un ejercicio intelectual, y para quien el “mundo de la cultura” está formado por cantantes de moda y actores de cine subvencionados. ¿Cómo dice? ¿Que se han muerto Ayala y Delibes? ¿Y esos de qué equipo de fútbol eran?

Por todo lo anterior, animo a cualquier lector que haya llegado a este punto de la entrada -después de felicitarle por soportar mi diatriba- a proponer soluciones para combatir la analfabetización. Cualesquiera que sean, bienvenidas serán.

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12 junio, 2010 |

Tags: ¡Esto es un sindiós!, educación, Opinión, Televisión




Aminatou

Opinión, Sociedad 3 comentarios »

Cuando una persona defiende una causa justa sin recurrir a la violencia, y triunfa contra la cerrazón de los estados y de quienes los gobiernan, se convierte para siempre en un héroe del pueblo. No importa la nacionalidad, la cultura o el idioma; gracias a Aminatou sabemos que la determinación de llevar nuestros principios hasta sus últimas consecuencias puede doblegar incluso a las tiranías más sanguinarias. Eso merece, como poco, el reconocimiento de una ciudadanía -la española- poco acostumbrada ya a las gestas valientes. Gracias Aminatou; hoy somos todos un poco más humanos y un poco menos súbditos.

(Imagen: El País)

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17 diciembre, 2009 |

Tags: Opinión, Personajes, Política, Sociedad




Esperando a Solveig

Historia de España, Opinión, Sociedad, Videos Un comentario »

Operarios de la empresa "La Generala" atentando contra el patrimonio cultural español.Hoy ha sido un día intenso para el barrio de San Esteban de Murcia. A primera hora de la mañana se presentaban los operarios de la empresa constructora La Generala para empezar a “desmantelar” el yacimiento arqueológico descubierto en el lugar donde el Partido Popular de Murcia, a través de las instituciones autonómicas, pretendía construir un gran aparcamiento subterráneo. La imagen, recogida por la agencia European Pressphoto Agency y reproducida en esta entrada, no puede ser más desoladora: unos cuantos peones sin preparación alguna se dedican a “desmontar” (a destruir, claro) los restos arqueológicos. Por suerte, la movilización ciudadana y una infrecuentemente rápida actuación judicial han conseguido paralizar este atentado al patrimonio cultural español, este memoricidio que el ejecutivo murciano pretendía perpetrar a plena luz del día y contra la opinión de todos los expertos en la materia, anteponiendo el interés urbanístico y económico de unos cuantos al interés general y a la conservación de nuestra Historia.

Ya con la resolución judicial en la mano ordenando la paralización del expolio, el presidente de la Comunidad Murciana, Ramón Luis Valcárcel, se ha apresurado a bajarse los pantalones ante lo inevitable y a subirse (tarde) al tren de la defensa del patrimonio, tal vez sin darse cuenta de que ese tren le ha pasado por encima a él y a todo su gobierno, especialmente a esa pintoresca Consejería de Cultura que no sólo consiente, sino que autoriza semejantes atropellos contra el interés común.

Así que, leyendo todas estas noticias, y además de alegrarme por la salvación del yacimiento de San Esteban, no he podido dejar de recordar a una persona que se enfrentó hace muchos años a las excavadoras de la especulación inmobiliaria para salvar el patrimonio cultural de España: la arqueóloga sueca Solveig Nordtröm. En pleno auge del desarrollismo franquista, esta mujer tuvo el valor suficiente como para enfrentarse a los especuladores afines a la dictadura y atraer la atención de la prensa internacional para detener el avance de las máquinas hacia los restos de la ciudad íbera, cartaginesa y romana de Lucentum. Aquellos restos arqueológicos, condenados a convertirse en escombros para mayor gloria de la urbanización salvaje de la costa mediterránea, pasaron a ser declarados patrimonio nacional y monumento histórico-artístico gracias al arrojo de Solveig. Un regalo eterno para un país de desmemoriados que nunca agradecerá lo suficiente aquella gesta.

A lo mejor nosotros, acomodados españolitos del siglo XXI, estamos demasiado interesados por el deporte televisivo y por las refriegas políticas y judiciales que nos brinda una clase política carcomida por la corrupción como para perder el tiempo en proteger nuestra Historia y nuestra identidad de la avaricia de algunos indeseables. Quizá estemos esperando que venga de nuevo Solveig Nordström o cualquier otro extranjero a sacarnos de la inopia y a defender lo que es nuestro.

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10 diciembre, 2009 |

Tags: Arqueología, cultura, historia de españa, Opinión, Personajes




Semana del ateísmo (III): Pat Condell

Opinión, Religión, Semana del ateísmo, Videos Sin comentarios »

Pat Condell no es Richard Dawkins, ni mucho menos. Su forma de expresarse es infinitamente más agresiva que la del biólogo británico, y en sus monólogos carga sobre todo contra el dios de las sagradas escrituras usando para ello esas mismas escrituras, dejando claro el abismo que existe en la actualidad entre sus contenidos y el concepto moderno de moralidad. Los videos caseros de Pat Condell se han hecho mundialmente famosos en internet en parte gracias a ese franco antagonismo con cualquier clase de creencia irracional. Muchos se preguntan si tanta agresividad verbal es necesaria para rebatir la creencia en Dios, a lo que Condell contesta que es peor la agresividad física que demuestran muchos creyentes contra cualquiera que no siga a rajatabla sus dogmas milenarios. En todo caso, me parece que se trata de un fenómeno necesario; un ateísmo extremo en el debate sobre las religiones como contrapunto al fanatismo creyente que asola el mundo.

Atención: El video y los enlaces que se reproducen a continuación pueden herir -y de hecho, lo harán- la sensibilidad de los creyentes. Luego no quiero comentarios quejicas al respecto. Quien no quiera ver heridos sus sentimientos religiosos, que se abstenga de ver el siguiente video.

Agradecimientos a La media hostia por colgar el video subtitulado en Youtube y a MrDodo por el tweet a Escolar.net, que me viene al pelo para la Semana del ateísmo. Más videos de Pat Condell en Youtube.

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8 diciembre, 2009 |

Tags: ateismo, Opinión, Religión, Videos




Semana del ateísmo (II): Asociacionismo ateo

Opinión, Semana del ateísmo Sin comentarios »

Aunque las asociaciones de librepensadores llevan muchos años dando la cara por el derecho fundamental de la persona en no creer en ningún dios -en ocasiones con serio riesgo para la integridad física de sus miembros- es en los últimos años cuando miles de ateos anónimos han empezado a sentir que ha llegado el momento de buscar representantes, de crear o de unirse a asociaciones donde su voz pueda ser escuchada con más fuerza; tal vez el día de mañana estas asociaciones sean el germen de un lobby ateo capaz de hacer valer no sólo sus derechos, sino los de toda la ciudadanía, a no ser mediatizados en sus vidas por las creencias religiosas de otros. La constante ofensiva de la iglesia católica respecto a los ateos y librepensadores, sobre los que la jerarquía eclesiástica vierte todo tipo de acusaciones e insultos, es una de las razones -no la única, desde luego- del auge del movimiento asociacionista ateo en España.

Campañas como la del “bus ateo”, contestadas por la iglesia con una ferocidad desconocida desde los tiempos de la dictadura, y la censura practicada por los ayuntamientos de algunas ciudades en las que se iba a llevar a cabo dicha campaña, han terminado por convencer incluso a los más individualistas de que, a menos que hagamos algo por evitarlo, la iglesia y sus conexiones con los poderes públicos torcerán las leyes a su antojo para impedir que el movimiento ateo sea visible ante la ciudadanía.

Desconozco el porqué de esta agresividad contra el ateísmo. En un Estado de libertades y de derecho, el ateísmo no es sino una opción más en el terreno de las ideas, tan respetable como la de cualquiera de los creyentes de las distintas confesiones del Estado. Al parecer, no es esa la opinión de muchas autoridades civiles, empeñadas en anteponer sus creencias particulares a la legislación y en actuar al dictado de sus amos de la Conferencia Episcopal. Son las mismas autoridades que no tienen ningún problema en paralizar la vida cotidiana de una ciudad para dedicarla por entero a la exaltación de imágenes religiosas en Semana Santa.

Por eso y por otras muchas razones dedico esta entrada a las diferentes asociaciones de ateos y librepensadores de España. Levantar la voz y proclamar que Dios no existe es a veces un acto de valentía que bien vale un reconocimiento, por lo menos en esta página:

  • Unión de Ateos y Librepensadores (UAL)
  • Ateus de Catalunya
  • Cyberateos
  • www.sindioses.org
  • www.apostasia.es
  • Europa Laica

Esta lista es sólo una muestra del panorama ateo en internet donde faltan muchos, pero hago extensiva mi dedicatoria también a las páginas que he omitido.

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5 diciembre, 2009 |

Tags: ateismo, Opinión, Religión, Sociedad




Semana del ateísmo (I): Richard Dawkins

Opinión, Semana del ateísmo Un comentario »

De nuevo El ojo del tuerto inicia una semana temática. En esta ocasión quiero presentar a los lectores un resumen del panorama actual del pensamiento ateo, sus principales voces y los movimientos asociativos ateos y librepensadores, con especial atención a los españoles.

En los últimos años hemos vivido un auge imparable de los fanatismos religiosos, motivado principalmente por el miedo y el odio que profesan distintos grupos; grupos que enarbolan la religión como bandera de su motivación. La violencia se enseñorea del mundo en el nombre de Dios, y los ciudadanos somos sus víctimas propiciatorias, atrapados entre la obcecación de unos y los dogmas de otros, en un fuego cruzado donde los que se encuentran en tierra de nadie son los primeros en caer, víctimas de una barbarie justificada y, para algunos, moralmente intachable. Se trata de un fanatismo que se alimenta, por una parte, de la miseria extrema y la falta de perspectivas de futuro de países enteros, y por otra parte, del miedo que estas nuevas hordas de hambrientos causa en el mundo desarrollado occidental.

Por otro lado, asistimos a una ofensiva en toda regla por parte de los sectores religiosos con el fin de no perder un ápice de su influencia dentro de la sociedad española. Baste recordar las recientes polémicas sobre la ley del aborto, sobre el matrimonio homosexual, sobre la presencia de crucifijos en las aulas, etc. La iglesia parece olvidar que vivimos en un estado democrático de derecho, y no en la España del siglo XVI, donde su palabra era, además de dogma, ley. A los religiosos les cuesta aceptar que los tiempos han cambiado, y que la sociedad ya no se mueve al dictado de los púlpitos, sino por la voluntad de ciudadanos libres e informados. El monopolio de la moral y la virtud ya no les pertenece.

¿Cómo pueden convertirse en herramientas de difusión de odio, de enfrentamiento y de violencia unas religiones en cuyos idearios se promueve teóricamente el bien, la caridad y la compasión por el prójimo? ¿Por qué puede cuestionarse cualquier razonamiento político o filosófico, pero siempre es ofensivo cuestionar las creencias religiosas? ¿Es acaso la religión la raiz de todo mal? El profesor Richard Dawkins, una de las más claras voces ateas en la actualidad, trata de dar respuesta a estas y a otras preguntas en este documental basado en su libro El espejismo de Dios.

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3 diciembre, 2009 |

Tags: ateismo, catolicismo, Opinión, Religión, Videos




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